Qué gastos se pueden reclamar en un accidente de tráfico

Ago 17 2016

Qué gastos se pueden reclamar en un accidente de tráfico

A veces resulta más complejo determinar qué gastos se pueden reclamar en un accidente de tráfico (y qué características se le ha de exigir a los comprobantes de dichos gastos) que a calcular los días de sanidad y secuelas que pueda haber sufrido el accidentado.

En primer lugar especificaremos qué gastos se pueden reclamar en un accidente de tráfico, y posteriormente trataremos la forma correcta de acreditar esos gastos si queremos evitar problemas con las aseguradoras.

Gastos reembolsables por las compañías de seguros

A grandes rasgos, existen tres tipos de gastos cuyo reembolso puede ser exigido a la aseguradora del responsable:

  1. Los gastos directamente vinculados a recobrar la salud mermada por el accidente de tráfico o a paliar sus efectos: aquí irían desde los medicamentos que hemos de tomar hasta la resonancia que tuvimos que costear nosotros, pasando por visitas médicas y de rehabilitación en caso de haberlas tenido que abonar.
  2. Los gastos de desplazamiento a centros médicos y rehabilitadores: taxi, bus, combustible en caso de ir en vehículo privado, etc.
  3. Los gastos directamente provocados por el accidente de tráfico: incluiríamos aquí por ejemplo el móvil que se nos rompió en el impacto, y también cabría del dinero no reembolsable de ese viaje que teníamos reservado y que a resultas del siniestro no podemos llevar a cabo.

Requisitos de los gastos para poder ser reembolsados

Por tanto, lo difícil no es determinar qué gastos se pueden reclamar en un accidente de tráfico, que en teoría es algo bastante sencillo de entender, sino cómo conseguir que el seguro contrario no ponga pegas a la hora de abonar dichos gastos.

Gastos médicos y farmacéuticos: En este tipo de gastos necesitamos una doble acreditación. Por un lado, deberemos acreditar que el pago de estos gastos lo ha realizado el accidentado (o sus padres o representantes legales en caso de que aquél sea menor de edad o esté legalmente incapacitado). Por lo tanto, necesitaremos aportar una factura en la que al menos conste nuestro nombre y número del DNI,  y no un recibo.

Pero además de demostrar que ese gasto lo ha desembolsado el accidentado, también deberemos acreditar que el gasto era necesario, y esto nos lleva a una discusión de un nivel más complejo. Por ejemplo: si a nuestra reclamación aportamos la factura de un medicamento que nos ha sido prescrito expresamente por nuestro médico rehabilitador, no tendremos problemas para su recobro. Si pese a no constar pautada por un médico su administración el tipo de medicamento es de los habitualmente utilizados para nuestro tipo de lesión (por ejemplo, relajantes musculares para un cuadro de cervicalgia), muy probablemente el juez nos reconozca nuestro derecho a ser reembolsados.

Lo mismo cabe decir de esa rehabilitación complementaria que decidimos sufragarnos una vez nos dan de alta de la autorizada por la aseguradora: deberemos acreditar que esta segunda rehabilitación ha sido necesaria, objetivando las mejoras que para nuestro estado de salud haya supuesto ésta.

Gastos de transporte: En primer lugar, deberemos dar por reproducido todo lo dicho en el apartado anterior respecto a la acreditación del que realiza el gasto. En ese sentido, no nos sirven los tickets del autobús o tranvía, sino que deberemos pedir factura a nuestro nombre. Lo mismo cabe en caso de que utilicemos un taxi: hace falta que el recibo esté a nuestro nombre, especificando el trayecto, la licencia del taxista y la matrícula del vehículo.

Vehículo propio: Si vamos a ir a rehabilitación en nuestro coche, deberemos partir de una premisa: la aseguradora responsable del accidente no nos va a devolver todo lo que nos gastemos en combustible durante el periodo en que estemos en tratamiento, sino únicamente el correspondiente a los trayectos a centros médicos y de rehabilitación. Por lo tanto, para calcular y acreditar el gasto real que ha sufrido el accidentado necesitamos tres datos o documentos:

  1. Las facturas del combustible.
  2. Un certificado de asistencia del centro rehabilitador, a fin de determinar cuántos trayectos se han realizado.
  3. La distancia que hay desde nuestro domicilio al centro médico.

Taxi: Se puede ir en taxi al centro de rehabilitación, siempre que por la distancia, por la urgencia o por la falta de otro medio de transporte no exista posibilidad de ir de otra manera.

Gastos directamente provocados por el accidente de tráfico: Amén de incidir en lo ya dicho sobre la acreditación del que realiza el gasto, en este apartado deberemos tener claros dos conceptos:

  1. Reembolso frente a enriquecimiento injusto: Si a consecuencia del accidente de tráfico se me rompen unas gafas valoradas en 200 euros, lo que deberé aportar es la factura de esas gafas para que el seguro me reembolse lo que he perdido en el siniestro.
  2. Depreciación: Esas gafas que se nos han roto en el accidente, y que según factura nos costaron en su día doscientos euros, son un objeto usado y por lo tanto no nos lo van a pagar como si estuviera nuevo. Piensen, por lo tanto, que cuanto más tiempo de uso tenga el objeto que se nos rompió en el accidente de circulación, mayor será la depreciación o rebaja que la aseguradora practicará al mismo en la indemnización.
3 Comments
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3 Comentarios
  • Buenos días,
    Los gastos de gasolina también los podemos reclamar? Muchas gracias
    Un saludo,

    febrero 10, 2018 at 9:23 pm
  • jose antonio garcia
    Responder

    y la aseguradora aparte de demostrarle mis gastos de transporte por ejemplo, puede pedirme que le expida una factura o como es que hace deducible de impuestos ese gasto que me estara reembolsando?

    febrero 6, 2019 at 9:43 pm

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